Arquitectura con Alma: DOM3 reúne a tres leyendas que dibujaron el Triángulo de Oro, para proyectar el futuro de la vivienda de alta calidad
Manuel Burgos, Miguel Tobal y Marcos Sainz analizan junto a la asociación DOM3 los desafíos de la alta gama: burocracia, fondos de inversión y el impacto de la IA.
Los maestros destacan la excelencia del Triángulo de Oro como resultado de una sinergia única entre profesionales, posicionando la calidad constructiva de la zona por encima de las grandes capitales europeas.
Marbella, 04 de marzo de 2026. – La Asociación de Empresarios para la Vivienda de Alta Calidad, DOM3, celebró el pasado lunes un encuentro único para el sector en el Hotel Kimpton Los Monteros Marbella, logrando reunir en el mismo foro a tres grandes referentes de la arquitectura que han dibujado el paisaje urbano del Triángulo de Oro: Manuel Burgos, Miguel Tobal y Marcos Sainz. La jornada se centró en analizar la evolución de la profesión, el cambio en el perfil del cliente y el futuro del sector de la alta gama.
De la libertad de “dibujar bajo el flexo" al laberinto de la burocracia.
Los ponentes iniciaron el debate con una mirada al pasado, añorando la Marbella de los años 70 y 80 en la que se operaba bajo un paradigma de confianza y trato humano. En aquella época, la relación con la administración era estrecha y ágil; el arquitecto municipal y el "arquitecto de calle" compartían un lenguaje común que permitía que los proyectos vieran la luz con una fluidez hoy impensable.
La integración en las normativas europeas ha traído consigo una paradoja. Si bien el sistema actual es más garantista y homologado, ha derivado en una burocratización extrema que Marcos Sainz define con precisión: "Antes, la calidad era producto de la validez, profesionalidad y ética del arquitecto. Ahora, esa calidad viene impuesta por normativa". Se ha ganado en rigor técnico a costa de restarle valor a la firma del autor.
Manuel Burgos describe la labor actual con la metáfora del "crucigrama": "Te dan las palabras y tú las tienes que encajar. Antes teníamos libertad para crear estéticamente y eso nos otorgaba una responsabilidad absoluta". Hoy, el volumen ingente de planos y memorias técnicas ha desplazado el tiempo de diseño, convirtiendo la dirección de obra en un reglamento rígido donde queda poco espacio para la intuición.
La metamorfosis del sector: Excelencia técnica y el desafío de la identidad.
El análisis del mercado actual reveló una transformación profunda en las motivaciones de compra. Si en los inicios el cliente buscaba el "pueblo andaluz modernizado" como refugio de paz, el perfil actual ha rejuvenecido notablemente, priorizando el ocio. A esto se suma la irrupción de los fondos de inversión, cuyo objetivo es la rentabilidad financiera, una dinámica que tiende a estandarizar el diseño en busca de fórmulas de venta seguras.
Esta evolución ha traído un cliente sumamente informado, lo que para Marcos Sainz es una ventaja operativa, aunque conlleva la "erosión de la autoridad del arquitecto", que pasa a ser una pieza más de un engranaje donde el cliente impone referencias visuales predefinidas. No obstante, el Triángulo de Oro ha logrado un hito: la excelencia en la ejecución. Miguel Tobal destacó que "hoy aquí se construye con mejor y mayor calidad que en grandes capitales como Madrid o Barcelona", gracias a un núcleo de profesionales altamente especializados.
Sin embargo, este éxito técnico se enfrenta a la falta de mano de obra cualificada. Los arquitectos hicieron un llamamiento a la formación conjunta para recuperar el conocimiento de los oficios. Para Marcos Sainz, "la gestión de la arquitectura debe cambiar para adaptarse a los nuevos criterios", mientras que Manuel Burgos apeló al legado de figuras como Melvin Villarroel para no perder el sello de la singularidad frente a la homogeneización.
La luz como emoción y la IA como herramienta, no como autora.
Uno de los puntos más introspectivos fue la gestión de la iluminación. Marcos Sainz señaló que la luz es determinante para el bienestar, aunque a menudo el cliente la ignore por desconocimiento. "Sabes que algo te molesta pero no sabes qué es; la luz te hace sentir cómodo o incómodo", explicó Miguel Tobal. El reto actual es utilizar la luminosidad para "hipnotizar" al cliente, transformando el espacio en una experiencia sensorial.
Respecto a la Inteligencia Artificial, la mesa se mostró optimista pero cauta, defendiendo siempre la "huella humana". Si bien la tecnología influye en la gestión, Manuel Burgos fue rotundo: "La máquina no tiene sentido, no tiene ritmo. Yo le daría forma a mi idea a través de la IA, pero nunca le pediría la idea a la máquina". El arquitecto debe seguir siendo el "director de orquesta" que mantiene la batuta del diseño puro y la funcionalidad.
Consejos para el futuro: Ética, vivencias y el arte de saber vivir.
Para las nuevas generaciones, los maestros dibujaron un código ético basado en la honestidad. Marcos Sainz subrayó la importancia de valorar el trabajo profesional y mantener la coherencia: "Hay que viajar y vivir experiencias para poder transmitirlas después a tu arquitectura". Miguel Tobal insistió en la lealtad a las propias ideas, mientras que Manuel Burgos recomendó "luchar por el proyecto" desde la comprensión humana: "Un arquitecto debe saber vivir bien para entender las necesidades de su cliente".
El "Modelo Marbella" a debate: Sinergia, valentía y el veredicto del mercado
Tras la exposición, el foro se abrió a los asociados. Ness Yammine, de Aalto Design, destacó la cultura colaborativa de la zona, aunque reclamó que arquitecto e interiorista colaboren desde el inicio. Esta singularidad permite, según Miguel Tobal, "exportar la marca Marbella" a nivel internacional.
Sin embargo, los arquitectos Alejandro Giménez y Alberto Rodríguez, señalaron la preocupante homogeneización visual actual. Ante esto, Víctor Periañez, de Illusion, aportó una visión de mercado: "El comprador penaliza los proyectos que no tienen sentido. La capacidad de plasmar el estilo de vida sigue siendo el valor diferencial". Marcos Sainz instó entonces a la valentía: "Hay que perder el miedo a salirse del molde; el mercado valorará esa coherencia".
Conclusión: El arquitecto y su legado invisible
La jornada concluyó con una reflexión íntima sobre el sentido de toda una carrera dedicada al diseño. Miguel Tobal evitó señalar una obra favorita, destacando que su trayectoria no la define una obra si no un desarrollo continuo y evolutivo. En esta misma línea de gratitud, Manuel Burgos subrayó el privilegio que ha supuesto para ellos transformar el entorno: "Es una suerte haber podido participar en la creación de tantas cosas; somos parte de esos proyectos". Para Marcos Sainz, la verdadera satisfacción reside en la felicidad del cliente habitando y disfrutando el espacio creado.
Con estas reflexiones, DOM3 cerró un encuentro recordando que la industria de alta gama seguirá liderando el mercado manteniendo alma, ética y capacidad de emocionar.